Ciudad Universitaria, 9 de septiembre de 2024 - Un emocionante avance en la astronomía mexicana está a punto de despegar con la instalación del telescopio robótico “Colibrí” en el Observatorio Astronómico Nacional San Pedro Mártir (OAN-SPM) de la UNAM. Este nuevo instrumento permitirá a los científicos detectar destellos de rayos gamma, uno de los fenómenos más enigmáticos y explosivos del universo, en cuestión de segundos. El proyecto es fruto de una colaboración entre México y Francia, con el apoyo de varias instituciones científicas internacionales.







Velocidad y Precisión en el Cielo

Colibrí, con un espejo principal de 1.3 metros, destaca por su capacidad de respuesta rápida. Su estructura compacta y automatizada le permite girar hacia cualquier punto en el cielo en tan solo 20 segundos. Según William Lee Alardín, investigador del Instituto de Astronomía (IA) y responsable del proyecto, este telescopio está diseñado para recibir alertas de fenómenos astronómicos explosivos como los estallidos de rayos gamma (GRBs, por sus siglas en inglés), que son destellos extremadamente luminosos y de corta duración.

“Cuando Colibrí reciba una alerta, podrá captar el fenómeno en tan solo un minuto y 20 segundos, tiempo suficiente para observar el destello en luz visible o infrarroja”, comentó Lee Alardín. Los destellos de rayos gamma son difíciles de observar debido a su corta duración, que varía entre milisegundos y dos segundos, y suelen ocurrir a miles de millones de años luz de distancia. Sin embargo, Colibrí tiene la capacidad de moverse rápidamente para captarlos y generar valiosa información científica.



Colaboración Internacional y Tecnología de Punta

Este ambicioso proyecto es el resultado de una colaboración entre México y Francia, donde participan la UNAM y el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías de México, junto con la Universidad Aix-Marseille y el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia. El telescopio está asociado con el satélite francés-chino SVOM, lanzado en junio pasado, que detectará los destellos y enviará alertas a la Tierra a través de una red global de antenas, incluidas tres estaciones en México: en Baja California, Jalisco y Yucatán.

Equipado con dos cámaras, una infrarroja y otra visible, Colibrí ofrecerá una perspectiva única para estudiar no solo GRBs, sino también otros fenómenos como supernovas o núcleos galácticos activos. “Podremos observar objetos cuya emisión de luz es variable y explorar eventos cósmicos que ocurrieron en las primeras etapas del universo”, explicó Lee Alardín.



Sinergia con el Universo

La agilidad de Colibrí no solo reside en su velocidad, sino también en la capacidad de realizar observaciones complementarias mientras espera nuevas alertas. Los astrónomos podrán usar el tiempo de inactividad para observar galaxias, explosiones de supernovas y ondas gravitacionales. Esto asegura que cada segundo de operación del telescopio esté bien aprovechado.

El nombre “Colibrí” tiene un doble significado: es un acrónimo en inglés de Catching Optical and Infrared Bright Transients (detector óptico e infrarrojo de transientes brillantes), pero también hace referencia al ave colibrí, un símbolo de velocidad y precisión, características que este telescopio ejemplifica a la perfección.

Gracias a este instrumento, los astrónomos mexicanos y franceses esperan localizar decenas de eventos cósmicos cada año, contribuyendo al conocimiento global del universo y posicionando a México como un actor clave en la astronomía internacional.


Este avance astronómico abre una nueva era para la ciencia en nuestro país, confirmando que la colaboración entre naciones y el desarrollo de tecnología avanzada pueden llevarnos a explorar los misterios más profundos del cosmos.

Fuente: unamglobal.unam.mx